Por qué algunos niños no atienden, no se controlan y se frustran con facilidad (y qué podemos hacer)
La concentración, el control de impulsos, la planificación y la regulación emocional no dependen solo de la voluntad del niño, sino del desarrollo de sus funciones ejecutivas. Comprender esto cambia por completo la forma de educar.
Por qué algunos niños no atienden, no se controlan y se frustran con facilidad (y qué podemos hacer)
Muchos padres y profesores repiten la misma frase: «Es que no pone atención», «es que no se controla», «es que se enfada por todo».
Y, sin embargo, el problema casi nunca es la falta de voluntad del niño.
El problema suele estar en algo mucho más profundo y mucho más importante: el desarrollo de sus funciones ejecutivas.
Las funciones ejecutivas son las responsables de que un niño pueda concentrarse, esperar su turno, controlar sus impulsos, planificar lo que tiene que hacer, recordar instrucciones, adaptarse a los cambios y regular sus emociones.
El cerebro no nace preparado para esto
El niño no nace con estas capacidades desarrolladas. Su corteza prefrontal, que es la zona del cerebro donde se encuentran las funciones ejecutivas, es la última en madurar.
Esto significa que durante muchos años el niño está gobernado principalmente por su cerebro emocional y su cerebro impulsivo, no por su cerebro reflexivo.
Por eso grita, por eso se enfada, por eso interrumpe, por eso no puede esperar y por eso se frustra con tanta facilidad.
No es que no quiera hacerlo mejor. Es que todavía no puede.
La buena noticia: el cerebro se puede entrenar
Gracias a la plasticidad cerebral, sabemos que el cerebro cambia con la experiencia, con el entrenamiento y con el ambiente.
Es decir, las funciones ejecutivas se pueden estimular y desarrollar.
Y esto cambia completamente la manera de educar y de entender el comportamiento infantil.
Porque deja de tener sentido castigar lo que en realidad es una inmadurez cerebral, y empieza a tener sentido enseñar, acompañar y entrenar.
Las 5 funciones ejecutivas clave que más influyen en el comportamiento infantil
- Concentración
- Control de impulsos
- Memoria operativa (recordar instrucciones)
- Flexibilidad cognitiva (adaptarse a cambios)
- Planificación
Cuando estas funciones no están suficientemente desarrolladas, aparecen conductas que muchas veces los adultos interpretan como desobediencia, pereza o falta de interés.
Pero no lo son.
Son señales de que el cerebro necesita entrenamiento.
Educar no es solo enseñar normas, es enseñar a dirigir el cerebro
Educar no consiste únicamente en decirle al niño lo que está bien y lo que está mal.
Educar consiste en ayudarle a desarrollar la parte del cerebro que le permitirá, en el futuro, tomar buenas decisiones por sí mismo.
Eso es trabajar funciones ejecutivas.
Si tu hijo presenta estas dificultades
Si notas que tu hijo se distrae con facilidad, no controla sus impulsos, se frustra rápidamente, olvida instrucciones o le cuesta adaptarse a los cambios, no estás ante un problema de conducta.
Estás ante un niño que necesita que le ayuden a desarrollar sus funciones ejecutivas.
Y esto se puede trabajar.
Cecilia Filippo Castelli – Psicóloga
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Camino de los Parrales 316 (Centro NUSAL) – Aguadulce
Cecilia Inés Filippo Castelli
Psicóloga General Sanitaria
Nº Colegiado: AO-12020 · N.I.C.A.: 57374
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