La vergüenza crónica no siempre se reconoce como tal. A menudo aparece como autoexigencia, perfeccionismo, bloqueo, evitación, dificultad para pedir ayuda o una sensación persistente de no ser suficiente. En este artículo explico qué es, cómo puede originarse en experiencias relacionales tempranas y por qué su abordaje terapéutico requiere seguridad, vínculo y comprensión profunda.